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 EL DERECHO A LA AGONÍA

Miércoles 1ro de octubre de las 11:30 a las 12:30 horas

Centre des colloques, Anfiteatro 250

Erika Diettes es una artista visual y comunicadora social, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana, con una maestría en Antropología Social de la Universidad de los Andes. Su obra artística se ha enfocado en el concepto del duelo por la violencia y se ha desarrollado, principalmente, a partir del trabajo con las víctimas del conflicto armado interno de Colombia.

Con su obra Silencios (2005) Diettes dio inicio a su carrera artística, creación que surge a partir de los testimonios de sobrevivientes judíos de la Shoá que se refugiaron en Colombia. A partir de entonces, vuelve la mirada a la situación sociopolítica de su país, en un proceso de escucha, investigación y creación ininterrumpido hasta hoy, del cual surgen las obras Río Abajo (2008), A punta de Sangre (2009), Sudarios (2011) y Relicarios (2011-2016). Este recorrido incluye también las publicaciones de los libros Silencios (2005) y Memento Mori (2016). Actualmente, la artista se encuentra en el proceso creativo de su próxima obra Oratorio, donde tendrán participación los países de Colombia, Argentina y Uganda.

La labor artística de Erika Diettes es abrazada y apoyada por todos y cada uno de los dolientes y víctimas con quienes ha trabajado. También es conocida a nivel nacional e internacional gracias, no solo a los diferentes lugares a los que ha llevado sus exposiciones, sino también a los premios y reconocimientos que ha recibido. En 2015 se hizo merecedora de una nominación para los Visionary Awards donde fue finalista y ganó la beca Tim Hetherington Trust y la World Press Photo Foundation Fellowship (2017-2018). A su vez, en el 2017 fue invitada a ser parte de la red Transformative Memory Partnership, un grupo de investigación a nivel internacional e interdisciplinar, que busca el intercambio de conocimientos y prácticas sobre las formas en que se emplea la memoria, representando a Colombia en diferentes encuentros que han tenido lugar en Canadá, Uganda y Colombia. Más recientemente, en 2019, fue seleccionada como parte del grupo de mujeres artistas, líderes e intelectuales invitadas a Rise, a Season of Female Artist, Thinkers and Leaders como parte de una programación que nace en conmemoración del Día de la Mujer, donde la exposición Sudarios fue elegida para abrir este calendario cultural en la Catedral de Liverpool.

Finalmente, cabe mencionar que los archivos de los procesos investigativos y creativos de Diettes reposan actualmente en la Biblioteca de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tulane, que en 2019 decidió acoger y conservar para la historia esta valiosa información, así como la Biblioteca de la Universidad de Bolonia que, en 2022, recibió el portafolio 3/3 de Relicarios, para su custodia y consulta.

Conferencia :

A todas luces es evidente la crueldad infinita que reviste la desaparición forzada. La imaginación monstruosa que esta despierta y que prefigura las temidas torturas sufridas por el ser amado, imágenes que el corazón dibuja y que torturan, a su vez, el alma del doliente que, además, por amor, se somete a la eterna espera de que su ser amado aparezca, en un anhelo injusto de que regrese, aunque sea, sin vida. Sin embargo, la desaparición forzada reviste otras iniquidades. Y es que el hecho de que la muerte nos permita despedirnos, es un privilegio que la naturaleza nos ha regalado a algunos, y que la violencia ha vedado a tantos. Así, los violentos, al extender su dominio sobre las maneras en que nos relacionamos con la muerte, aniquilan cualquier tipo de esperanza, pues ya habiendo sometido la vida a sus formas perversas, se imponen también sobre ese momento íntimo de relacionamiento con el otro que, más allá de la vida, representa su partida, y que nos conecta con nuestras verdades más trascendentes o existenciales.

La agonía es bella porque nos permite obrar para ofrecer al ser amado el cuidado para calmar su dolor, para procurar calmar su miedo a la muerte… ayudar su buen morir. En cambio, el dolor sin tregua es lo único que se puede presumir del destino de un desaparecido. No se le puede auxiliar, no se le puede consolar; su muerte no se puede acompañar. Además, la desaparición forzada condena a la víctima a agonizar en soledad, con intenso dolor corporal, agravado con el desconsuelo de que solo la propia muerte podrá calmarlo; y con la profunda angustia de que, posiblemente, su cuerpo no será encontrado, de que su familia, sus mujeres, padecerán la búsqueda sin fin, la indiferencia y el deterioro de su salud mental.

Si bien la agonía reviste una pena muy honda, cuando es acompañada nos permite ponernos en paz con nosotros mismos, con el otro, con la vida y con la muerte. Esa despedida por siempre inconclusa da lugar a interacciones con el ser amado que se extienden en ese duelo suspendido que no son comprendidas por el entorno más cercano del doliente.

En este sentido, Oratorio se alza como un umbral, un espacio de tránsito necesario para que, en él, los dolientes puedan habitar esas ausencias y obrar con dignidad y solemnidad las acciones propias de este duelo suspendido. En consecuencia, este se plantea como un lugar, que, si bien es similar al cementerio o al osario, no puede edificarse de la misma manera porque, al contrario de estos, siempre estará incompleto ante la ausencia de los despojos mortales. Su estructura no puede ser concreta, maciza porque no alberga cuerpos sino imágenes y palabras, y, antes bien, busca traducir, a través de su arquitectura abierta y a través de elementos como la translucidez, el concepto del duelo suspendido que se atraviesa de manera indefinida, no se cierra ni se abre, no tiene puertas que puedan delimitar el luto. A su vez, sus líneas, que se alzan hacia el cielo, elaboran el gesto de elevar el deseo y las oraciones de los dolientes.

Conferencia presentada por Emmanuelle Sinardet (CRIIA, Université Paris Nanterre)

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Erika Diettes

 

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